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LOS INSTRUMENTOS O ÚTILES DEL PINTOR

Los instrumentos o útiles del pintor son esencialmente tres: la paleta, el pincel y la espátula.

1. La paleta

En la Antigüedad los pintores hacían uso de conchas o tazas, donde se ponían los colores ya mezclados. Luego se adoptó una pequeña paleta de madera, con un pequeño agujero para introducir el dedo pulgar. En un principio, su fondo parduzco se adecuaba a la preparación de los lienzos , pero posteriormente, siendo la mayoría de las preparaciones de color blanco, se cambió su color por otro de tonalidades claras y luminosas.

Las formas y tamaños de las paletas han ido evolucionando a lo largo del tiempo desde las pequeñas paletas del tamaño de la mano, que pueden verse en los cuadros y miniaturas de los siglo XV y XVI, hasta las impresionantes paletas de brazo dotadas de un contrapeso, adecuadas para los impresionistas que trabajaban al aire libre. Sobre una de estas paletas, que tenían unas dimensiones aproximadas de 50 x 75 cm., se podía extender una gran cantidad de óleos, los que el pintor plen air necesita cuando desea pintar sin necesidad de estar todo el tiempo abriendo y cerrando tubos.

En general, las paletas utilizadas para la pintura al óleo son de nogal o manzano. Los acuarelistas utilizan paletas de porcelana o metal; los pintores de miniaturas, paletas de marfil; algunos pintores flamencos tenían paletas de cristal. En la actualidad son muy comunes las de material sintético blancas y de aluminio lacadas en blanco mate, dotadas de cavidades redondeadas, además de modelos cuadrados de chapa blanca provistos de una gran cantidad de separaciones soldadas sobre su superficie.

Hay también paletas de vidrio o de porcelana, que tienen como culaidad su fácil limpieza rascando con una cuchilla. Las paletas "pelables" o de usar y tirar son cuadernos de papel de forma ovalada, como una paleta tradicional, con orificio para el pulgar, pudiendo trasladarse fácilmente los grumos de pintura sin usar a otra hoja.

Los pintores actuales también utilizan platitos blancos, pequeños recipientes de porcelana, cristal o estaño sin valor para tirarlos cuando llegan a acumular tanta pintura o barniz que ya no vale la pena conservarlos.

Hoy en día, el papel de la paleta en la preparación de las pastas y en la búsqueda de tonos se ha restringido.

2. El pincel

Es el agente que al actuar sobre los soportes los imprime, encontrándose entre las herramientas más antiguas inventadas por la humanidad. Parece ser que los pintores del Paleolítico aplicaban los colores con instrumentos parecidos a pinceles. En Egipto se utilizaron tallos de papiro atados. Sólo a partir del siglo XVII aparecieron las primeras manufacturas de pinceles, así que hasta entonces los pintores debían elaborárselos ellos mismos, al igual que moler los pigmentos. A finales del siglo XVIII, el pintor europeo utilizaba pinceles que no había hecho él mismo, sino que había comprado a un fabricante.

El nuevo oficio del fabricante de pinceles, ahora con su propio taller, fue consecuencia de la especialización y racionalización tendente a la división del trabajo al igual que se había producido, entre los siglos XVI y XVII, con la salida de los fabricantes de marcos de los talleres del pintor y del carpintero de tablas para pintura.

La gran variedad de pinceles existente en el mercado posibilita las diversas maneras pictóricas.

Generalmente, los pinceles redondos se usan para perfiles, fundidos y aplicaciones de color en pequeñas extensiones; los de pelo corto sirven para las capas gruesas y firmes, mientras que los de pelo largo sirven para extender el color. Los pinceles planos , muy utilizados, tienen una práctica más general, sirviendo, puestos de lado, para realizar perfiles. Y los pinceles cuadrados son muy apreciados para manipular pinturas muy cremosas.

Al margen de las formas, la calidad de las fibras o de las cerdas utilizadas tienen también gran importancia en la elección del pincel. Los pinceles de cerdas flexibles sirven para la acuarela y la pintura al óleo.

Cennini, a principios del siglo XV, no citaba más que dos clases de pinceles de pelos de cerdo (cerdas), con mango de madera, destinados a la pintura mural "a fresco" o "a secco", y los pinceles de pelo de ardilla, con el mango constituido por el cañón de una pluma de ave. Por último, mencionaba el pincel rapado o trasquilado, apto para lavar grandes superficies.

En el siglo XVII, los pinceles se convirtieron en productos de una industria dedicada a su fabricación, diversificándose la naturaleza de las cerdas utilizadas: pelos de tejón, turón, perro o lobo, cabrito, liebre y ardilla.

Hasta el siglo XIX, los pinceles solían ser redondos, pero con la aparición de la técnica de la pincelada separada se extendió el uso del pincel plano.

Actualmente, se utilizan pinceles planos de marta para alisar las superficies, pinceles cónicos para dibujar los contornos, pinceles de cerdo para pintar con pasta abundante e igualmente pinceles de turón, ardilla, tejón, pony y pelo de oreja de vacuno. Son muy frecuentes los pinceles de material sintético (fibra de poliamida, nylón, perlón, taklón), en ejecución plana y redonda. Estos pinceles de nylon son muy útiles y en el plano de dureza se hallan comprendidos entre los de cerdas y los de pelo. Tienen también la ventaja de que en ellos la pintura no sube tan fácilmente como en las clases corrientes de pinceles y que se pueden lavar incluso cuando están secos; pero tienen el inconveniente, a causa de lo liso de la superficie de sus fibras, de que no pueden sujetar la acuarela ni el óleo diluidos como lo hacen los pelos naturales más rugosos .

3. La espátula

Es un instrumento de metal a modo de pequeña pala aplanada, semirrígida o flexible, y de mango recto que los pintores utilizan con distintos fines: para manipular los colores en la paleta, como rasqueta (para quitar las impurezas de la tela o descargarla de color), para alisar la capa pictórica o para pintar. De hecho, muchos pintores desde el siglo XIX han preferido la espátula al pincel para distribuir y trabajar el color sobre la tela.

Tiene diversas formas y generalmente es de acero. Asta de cuerno, marfil, hueso o caucho duro son también utilizados cuando los colores no pueden tener contacto, por reacción química, con el metal. Suelen utilizarse dos tipos de espátulas de acero templado:

Espátulas para paleta. Para mezclar colores en la plancha o en la paleta. Tienen hojas delgadas y blandas, de 10 a 15 cm. de longitud, con puntas afiladas y redondeadas, y de forma recta o angular. Las angulares sirven para eliminar los grumos de pintura.

Espátulas para pintar. De hojas finas, delicadas y muy sensibles, a veces soldadas a mangos largos; se usan para los procesos directos de pintura: aplicación y manipulación de la pintura en el lienzo. Se fabrican en multitud de formas, estilos y tamaños. La historia no registra un uso muy extendido de estos instrumentos antes de mediados —o finales— del siglo XIX.

Aunque existe una clara distinción entre la espátula para paleta y la espátula para pintar, ambas se denominan genéricamente espátulas, y la técnica se conoce simplemente como pintura con espátula.


4. Otros instrumentos

Las manos, los tubos de pintura que vierten directamente el color, trozos de tela para el "frottage" … son instrumentos que utilizan comúnmente los pintores para conseguir un mayor impacto, a la vez que determinadas calidades táctiles.

Aunque también se utilizan para pintar la pistola y los aerosoles, su uso más generalizado es para barnizar.

(fuente:Internet)

 

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