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ACUARELA Y GOUACHE

(acuarela transparente y acuarela opaca).

1.- La pintura a la acuarela se compone de pigmentos muy finamente molidos que se ligan con goma y se pueden volver a disolver con agua para su aplicación, generalmente sobre un soporte de papel.
Aunque la técnica de pintura al agua, bien transparente (clara) u opaca (mezclada con blanco) era conocida por los egipcios, griegos y otros pueblos de la antigüedad, fueron los chinos los primeros en perfeccionarla, desarrollando el lavado directo y transparente. Realizada en diversas superficies (estuco, papel elaborado en corteza de madera, seda montada sobre papel y papel absorbente de arroz), la acuarela china alcanzó su máxima perfección durante la dinastía Sung (960-1280) y, pese a que el naturalismo occidental ha dado al traste con el dibujo imaginativo, todavía se practica con la misma maestría de antaño. Los japoneses, discípulos de los chinos e influidos por la acuarela india, introdujeron una mayor brillantez en el color y en el empleo del oro y su técnica acuarelística afectó profundamente a su arte nacional: la xilografía. Los trabajos realizados en la India y Persia evolucionaron hacia los dibujos de meticuloso detalle y los colores de fúlgido esmalte de la miniatura e iluminación de libros .
El aglutinante preferido ha sido siempre la goma arábiga, que es una secreción de la acacia: Acacia arabica o Acacia senegal. Este medio cumple dos funciones: mantiene una dispersión estable de partículas de pigmento en agua y tiene el suficiente poder adhesivo para fijar la pintura al papel cuando se evapora el agua, incluso aunque esté muy diluido.
Alberto Durero (1471-1528) elevó la categoría de la acuarela desde la iluminación de libros hasta convertirla en una auténtica técnica, que podía servir para delicados estudios de paisajes, plantas y animales. La acuarela fue adoptada por los miniaturistas que trabajaban en marfil, pero durante los dos siglos siguientes permaneció oscurecida por la versátil y muy apreciada técnica de la pintura al óleo.
El término acuarela, sin embargo, comenzará a asociarse preferentemente a la obra de cierto número de pintores ingleses de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, entre los que se cuentan J. R. Cozens (1752-97), J. S. Cotman (1782-1842) y J. M. W. Turner (1775-1851). Estos artistas sobresalieron en el trabajo con un medio que les pareció especialmente adecuado para captar los efectos atmosféricos de la luz y del paisaje. Aunque lucharon para elevar la categoría de la acuarela —de simple técnica para aficionados hasta un nivel en el que pudiera rivalizar con el óleo—, fundando en 1804 la "Society of Painters of Water Colours", los acuarelistas no fueron admitidos en la Real Academia británica hasta 1812.
La técnica de la acuarela de finales del siglo XVIII consistía fundamentalmente en aplicar una serie de lavados en una gama que iba del color cálido al frío, del más transparente al más opaco, sobre un dibujo previo a lápiz o a pluma. Con el fin de evitar que los papeles de poco peso se ondulasen cuando se les aplicaba la pintura, el soporte se solía humedecer y tensar sobre un tablero o marco especial. Realizada esta operación, podían aplicarse delgadas capas de color, con anchos y suaves pinceles de cibelina, en capas sucesivas que permitían que la luz pasase a través de las capas de pintura y se reflejase en el papel blanco, produciendo efectos brillantes y luminosos.
Francisco Rizzi que, con sus bocetos para decoraciones teatrales, es el antecesor en España de la moderna técnica acuarelista, que especialmente cultivaron Luis Peret en el siglo XVIII, y en el XIX: Alenza, Lucas y Villamil, Fortuny …
Winslow Hommer (1836-1910) fue el introductor de este arte en Norteamérica, y uno de los primeros en aplicar, en contraste con la técnica inglesa, el pigmento a la primera pincelada para conferir a la acuarela vigorosa espontaneidad y realismo jamás logrado hasta entonces.
A diferencia del óleo, la acuarela se basa en un sistema de trabajo que va de los claros a los oscuros, añadiéndose posteriores aplicaciones de color para los tonos más oscuros e intensos. Si se aplica la pintura al papel mientras está húmedo, el efecto resultante es la dulcificación de los bordes del color, fundiéndose suavemente las pinceladas y eliminándose las lineas duras.
En la paleta no se incluye ningún blanco opaco; en su lugar, se dejan sin cubrir zonas de papel, o se cubren muy ligeramente. Se pueden lograr efectos especiales mediante diferentes técnicas "reductivas". Una zona plana de color puede avivarse humedeciéndola, y quitando el exceso de pintura con un papel o una esponja, descargando de color los puntos más sobresalientes del grano de papel y dejando al descubierto pequeñas zonas blancas. Pueden levantarse asimismo pequeñas zonas de color local con un pincel mojado o con un raspador para permitir el afloramiento de un toque de luz. Por otra parte, el artista puede ocultar con un agente que repela el agua —cera, óleo o una moderna goma líquida especial para ello— zonas que no quiere que tomen color alguno; estos productos pueden limpiarse mientras se realiza la pintura o después de acabada. Turner, cuyas innovaciones técnicas hicieron a la acuarela tan versátil como el óleo, solía, según se dice, "humedecer, empastar, borrar y raspar con la uña del dedo gordo" para lograr los efectos deseados.
Los pigmentos que se conocen como fugitivos empezaron a preferirse por su transparencia mucho después de que dejaran de emplearse en la pintura al óleo; entre ellos, las sustancias orgánicas carmín e índigo (que a menudo se mezclaban con gutagamba para obtener los verdes). Sin embargo, en el siglo XIX se hicieron intentos de emular en acuarela la técnica al óleo, lo cual llevó a la introducción del blanco en la paleta. El albayalde, el pigmento blanco más importante en la pintura al óleo, no se podía usar con garantías en la acuarela, debido a que se oscurece al exponerlo al aire si no está protegido con aceite o barniz. En 1834, Winsor y Newton produjeron blanco chino, fabricado con un fino pigmento de óxido de cinc, que resultó aceptable para aplicar toques de luz con blanco opaco, y más tarde, zonas completas de color sólido. Gran parte del atractivo de la acuarela está en su transparencia, pero estas variaciones en la técnica permiten al artista emplear contrastes todavía más originales de color y textura.
Durante el siglo XIX, la manufactura de acuarelas se convirtió en un negocio de gran cuantía entre los fabricantes de colores, y sólo unos pocos artistas, entre ellos William Blake (1757-1827), preparaban sus propios colores. Las pastillas de color fueron inventadas por William Reeves alrededor de 1780; era necesario mojarlas con agua para disolverlas, y acababan poniéndose duras y quebradizas. Los "colores húmedos" de principios del siglo XIX incorporaban sustancias higroscópicas como la glicerina, que alargaba el tiempo de secado. Estas nuevas pastillas se disolvían con mayor facilidad y eran más viscosas; se vendían envasadas en cazoletas de porcelana. Los colores húmedos en pasta, envasados en tubo metálico, no aparecieron hasta 1846 en el catálogo de Winsor y Newton.
A comienzos del presente siglo la distinción entre bocetado de acuarela y pintura acabada se hizo muy confusa. De todos modos, en la actualidad, la acuarela goza en todos los paises de gran predicamento entre artistas de todas las tendencias por su vigor y originalidad, que le han valido el reconocimiento de arte propio y destacado.

2.- La aguada o "gouache" (también "guache" o pintura a la "guacha") es una acuarela opaca. Se basa en el mismo aglutinante, la goma arábiga, si bien suele contener una proporción ligeramente mayor que la acuarela transparente. La opacidad se obtiene mediante la inclusión de pigmentos blancos inhertes, principalmente tiza y sulfato de bario ("blanc fixe").
En diferentes épocas han existido variantes de la aguada y se ha hecho popular en este siglo para la ilustración comercial. La aguada seca con rapidez, y se adecua muy bien para pintar zonas planas y sólidas de color vivo. Tiene un espesor definido, si bien se puede usar en finas capas si se desea. A diferencia de la acuarela, no depende para sus efectos del reflejo de la luz en el papel; su fuerza y brillantez proceden de la adición de blanco a pigmentos puros, y del reflejo de la luz sobre la propia superficie pintada. Debido a su capacidad para cubrir, la aguada se puede aplicar a papeles de color o coloreados, lo cual permite al artista trabajar más de prisa a partir de un fondo de semitono, añadiendo sombras y toques de luz.
(fuente:Internet)
Actualizado ( Viernes, 02 de Octubre de 2009 09:51 )

 

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