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LOS SOPORTES DEL ARTE

 

Los soportes pueden ser:

Absorbentes (cartón, paredes de yeso).
Flexibles (papel, cartulina, tela).
Rígidos (muro, tabla, cerámica).
Transparentes (papel vegetal, celuloide, acetato).
Opacos (tela, tabla, papel, muro)
Texturados (telas, papeles rugosos).
Lisos (papeles, cartulinas sin relieve).

Sin duda, la mayor parte de las propiedades citadas pueden ser modificadas y, de hecho, así se hace muchas veces. Los lienzos para pintar al óleo, al igual que las tablas que se usan con la misma finalidad, reciben una imprimación especial para aislar la pintura del soporte y suavizar la textura, así como para modificar el color de la superficie y conseguir que el gado de absorción sea el deseado.

1. La madera

Ha sido a lo largo de la Historia del Arte, juntamente con la tela, uno de los soportes más utilizados y la encontramos ya en Egipto. En Grecia la pintura en paneles portátiles fue practicada muy pronto, igual que en Roma. Aunque no queda nada que permita reconstruir la técnica de la pintura en madera de este período, salvo escudos de pino para desfiles que datan del año 256.

A partir del siglo XII, en Europa se utilizó frecuentemente la madera como soporte. Cada panel estaba compuesto de un número variable de planchas dispuestas una al lado de otra y unidas entre sí. Las piezas grandes eran reforzadas por detrás con un ensamblaje.

Hasta el siglo XVI, los pintores se sirvieron casi exclusivamente de maderas locales, lo que ha permitido determinar una constante para cada escuela de pintura. En el norte predominaba el roble (Francia, Holanda, Flandes); el álamo caracteriza sobre todo a los italianos y el tilo a las escuelas del Rin. El nogal era utilizado al sur del Loira, el castaño en Portugal y el abeto en Inglaterra.
A partir del siglo XVI, la madera, relegada en beneficio de la tela, es utilizada por algunos artistas flamencos y holandeses. Y en el siglo XX ha conocido cierto resurgimiento.

Desde los primeros tiempos se asociaron a la madera otros materiales, como el cuero, la tela o el papel, que eran encolados a las tablas y sobre los que se aplicaba la pintura.

Tradicionalmente se ha utilizado la pintura sobre madera en retablos , frontales, altares …

2. La tela

Es el soporte más común en la pintura. Las telas más empleadas son las de lino, cáñamo, mezcla de lino puro para pequeños y medios formatos, y el cáñamo para cuadros de mayor extensión . La superficie de la tela ha de recibir una imprimación o base sobre la que se aplicarán los materiales. Entre las telas también se utilizan, aunque más raramente, seda, tapiz, terciopelo, raso, satén …

Antes de ser directamente empleado como soporte, el lienzo ha conocido en la pintura diversos usos: asociado a hojas de papiro, sirvió en Egipto para la fabricación de los cartones pintados destinados a rodear a las momias; mezclado con goma, fue utilizado en la Edad Media para proteger y reforzar las junturas de las tablas de madera (anverso y reverso). Los inicios de su utilización como soporte independiente se remontan aproximadamente al siglo XV; siendo un soporte habitual a partir del mundo renacentista, aunque su implantación se consolidará en el mundo meridional manierista y barroco.

Los primeros lienzos, de estructura fina, estaban recubiertos con una textura delgada. Se les denominaba tela rensa (cuadros de Mantegna, Hugo Van del Goes, Durero).

La naturaleza del procedimiento de tejido ha variado según las épocas, las escuelas de pintura y la densidad de la textura.

La aprición en el siglo XVI del cruzado determinó nuevos caracteres en la superficie pintada (permitió pintar por pinceladas empastadas: los venecianos, Rembrandt).

En el siglo XVII, en Italia, los lienzos se tejieron muy flojos; en Francia, en la misma época, se utilizaron lienzos simples de tejido regular, más o menos gruesos (lienzos de Poussin: diecinueve hilos de cadena y de trama por cm2 para los más finos, y siete hilos de cadena y de trama por cm2 para los más gruesos).
En el siglo XVIII aparecieron lienzos tejidos a máquina y los primeros lienzos totalmente preparados por las fábricas.

A partir del siglo XIX, el denominado lienzo será habitual en las obras de los grandes pintores, incidiendo en ello el comercio artístico, que encontraba en su fácil manejo y poco peso una solución idónea para su transporte y posterior venta. Aparecieron así las medidas standard que unificaron los tamaños y se adecuaron a los temas.

Respecto a la preparación , ésta tiene la doble función de proteger las fibras contra la acción destructora de los pigmentos de la capa pictórica y de adherir ésta al soporte. Los lienzos más resistentes son aquellos cuyos hilos de cadena o de trama están apretados y son de calidad y de grosor equivalentes. El propio proceso de tejido, importante para el aspecto del cuadro (a espiguillas o cruzado), desempeña un papel menor en la conservación de los lienzos.

Aunque la preparación raramente sea visible a simple vista, es posible estudiar su composición examinando los cortes transversales o las superficies que han quedado al descubierto al despegarse la película pictórica.

3. El muro
En cuanto a importancia, es el tercer soporte de la pintura. Dejando aparte la pintura sobre la roca de la época prehistórica, cabe citar dentro de la pintura mural la utilización de dos técnicas pictóricas: el fresco y el temple.

De las pinturas del antiguo Egipto, pasando por el arte minoico y etrusco, llegamos a la pintura griega y romana, de la que conservamos pocos ejemplos. Sin embargo, la gran eclosión se da en el mundo románico, apareciendo con fuerza en el último gótico —Giotto, capilla Scrovegni en Padua— y a lo largo del Renacimiento. Un sentido grandilocuente del lenguaje sobre el muro y el techo aparecerá en el mundo barroco, siendo Tiépolo uno de sus grandes artífices.

El óleo sobre tela unida al muro —como en el caso de las pinturas negras de Goya— y las experimentaciones de Leonardo, son dos ejemplos de utilización del soporte mural con técnicas no tradicionales.


4. Otros soportes
El cobre ha sido también un soporte muy utilizado en la pintura. Del siglo XVII flamenco existen buenos ejemplos de pinturas en pequeño formato y acusado preciosismo. El latón y el cinc cumplen funciones similares.
La pizarra, el mármol y el marfil son raros, al igual que el vidrio y el cristal.

El plástico y el cuerpo humano (pintado o tatuado) cierran la relación de soportes propiamente pictóricos.

El pergamino tiene, sin embargo, una gran importancia en la iluminación, que cultivada por griegos y romanos llegó a su máximo apogeo en la Edad Media, juntamente con la miniatura.

El cartón puede ser empleado, convenientemente preparado, para la pintura, pero generalmente se usa, juntamente con la cartulina, para el dibujo y técnicas afines, al igual que las tablillas egipcias, láminas lisas, calcáreas o de terracota, hojas de papiro y de palma.Internet es, cada vez más, el soporte de los nuevos talentos del arte.

(fuente:Internet)

 

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